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Del Bosque, un hombre de principios

Hoy en día cuando todo lo que rodea al fútbol es tan mediático y la competitividad por saber quién es el mejor parece no tener límites, se agradecen palabras como las de Vicente del Bosque apelando al sentido común, a la cordura y al saber estar. No está de más acordarnos de nuestros orígenes sean humildes o no, pero sobre todo mantener esas raíces intactas en el día a día es lo que parece más difícil de llevar a cabo.

Del Bosque lo mostró ayer una vez más, y ya van unas cuantas. Por muy importante que sea el evento, por muy alta que esté la tribuna desde donde hable, le estén viendo en su pueblo natal o en Zurich rodeado de estrellas del mundo del fútbol, él no cambia el semblante y trata de ser fiel a lo que ha sido siempre. Una persona de principios.

Habrá quien intente tirar del hilo de sus palabras y buscar en ellas un conato de lucha o rabia contra Mourinho, pero Vicente del Bosque no está para dar lecciones a nadie. Tan sólo nos transmite como si de un cuento se tratase su sabiduría, su moraleja. Aquella que ha transportado por todos los campos de primera en los que ha estado con el Real Madrid y por todos los estadios del mundo con la Selección Española. Consiguiendo llegar a cotas tan insospechadas en un primer momento (no siendo ningún entrenador afamado ni amigo de grandes focos) como la Copa de Europa, la Eurocopa o un Mundial con España.

Todos esos logros deportivos le acreditan para hablar delante de cualquier interesado en este deporte, pero lo que hace su discurso más interesante y que sea centro de atención es ni más ni menos su ejemplo. El de una persona sencilla que no gasta fuerzas en temas externos al propio juego y que simplifica lo más extraordinario, como el galardón al mejor entrenador de la FIFA.

Sabedor de la influencia que los deportistas ejercen en los más pequeños, Del Bosque no puede dejar pasar la oportunidad de recordar que el fútbol, como ha dicho tantas veces, no pasa de ser un deporte. Lo realmente importante es lo que se transmite con él, todas las emociones que consi

gue crear deben enmarcarse dentro de un sentimiento de respeto, tolerancia y amistad. Los mismos valores que él intenta remarcar en una cita tan señalada.

“…si me permiten una reflexión muy particular quisiera decirles que todos los que estamos aquí, amamos el fútbol y queremos ganar, pero para ganar y sentir fascinación por el fútbol hay que mimar al fútbol y para ello es necesario trasladar al juego la mejor ética de la vida y la mejor conducta personal”.

Por lo tanto que nadie saque de contexto sus palabras, no van manchadas de sangre. Del Bosque siempre que tiene la oportunidad apoya a sus hombres, a sus compañeros de profesión. De esta forma, por mucho que parezca un respaldo para uno de los pupilos con los que más momentos ha compartido, al que el fútbol más ha unido como es Iker Casillas, en una situación deportiva complicada; no intenta generar ningún tipo de confrontación con el actual entrenador del Real Madrid. Es sólo como él mismo acentúa una forma de agradecer “a los jugadores, que son los que nos hacen mejores, porque son muy buenos y grandes personas, de comportamiento excelente”.

Muchos podrían pensar que un síntoma de grandeza es llegar hasta donde Vicente del Bosque ha llegado, pero mayor significado tiene todavía la forma en que lo ha hecho, sin levantar la voz y acordándose de todos. De sus compañeros nominados al mismo premio, de sus ayudantes en el banquillo, de sus jugadores, de la federación, pero por encima de todo del fútbol español.

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